
En los últimos años, los coches eléctricos se han convertido en protagonistas del cambio hacia una movilidad más sostenible. Sin embargo, con su creciente popularidad, también han surgido temores y dudas, especialmente en torno a los incendios. Las imágenes de vehículos eléctricos en llamas tienden a viralizarse rápidamente en redes sociales y noticieros, generando alarma en la opinión pública.
¿Son realmente más peligrosos los coches eléctricos que los de combustión en caso de incendio? ¿Qué hay de cierto en todo lo que se dice? En este artículo vamos a desmitificar las creencias más comunes y ofrecer una visión clara basada en estudios, datos y hechos reales.
Uno de los mitos más extendidos es que los coches eléctricos se incendian más a menudo que los coches con motores de combustión interna. Sin embargo, estudios recientes desmienten esta creencia. De hecho, las estadísticas muestran que los vehículos eléctricos tienen una tasa de incendios menor en comparación con los de gasolina o diésel.
Según un informe de AutoinsuranceEZ basado en datos de la National Transportation Safety Board y la Bureau of Transportation Statistics en EE.UU., por cada 100.000 vehículos vendidos:
Coches de gasolina: 1.530 incendios
Coches híbridos: 3.475 incendios
Coches eléctricos: 25 incendios
Esto no significa que los eléctricos sean inmunes al fuego, pero claramente no son más propensos a incendiarse que los vehículos tradicionales.
Las baterías de iones de litio, que utilizan la mayoría de los coches eléctricos, pueden incendiarse si se ven gravemente dañadas, sobrecalentadas o si sufren un defecto de fabricación. Este tipo de incendio es conocido como fuga térmica.
Sin embargo, las baterías modernas cuentan con múltiples sistemas de seguridad:
Sistemas de gestión térmica y electrónica
Módulos con separación física
Sistemas de apagado automático en caso de accidente
Además, los fabricantes someten sus baterías a pruebas extremas para garantizar su seguridad. Casos como el del Chevrolet Bolt o algunos incidentes con Tesla han llevado a mejoras en el diseño y a campañas de reemplazo de baterías defectuosas.
Por lo tanto, si bien puede haber riesgo en condiciones extremas, la explosión espontánea es muy poco probable.
Aunque inicialmente hubo una curva de aprendizaje, la mayoría de cuerpos de bomberos hoy en día están capacitados para enfrentar incendios en vehículos eléctricos. Eso sí, estos fuegos requieren protocolos especiales debido a que las baterías pueden seguir ardiendo o reencenderse horas después de ser apagadas.
Los cuerpos de emergencia ahora cuentan con manuales específicos por marca y modelo, y se utilizan técnicas como:
Inundar el compartimiento de la batería con agua
Colocar el vehículo en contenedores con agua
Monitorear la temperatura de la batería durante horas
Es cierto que estos incendios pueden ser más difíciles de extinguir que los de vehículos convencionales, pero no son incontrolables ni imposibles de manejar.
Un incendio de batería puede tomar varias horas en apagarse completamente. Esto se debe a la fuga térmica, que puede provocar que las celdas de la batería se incendien una tras otra en reacción en cadena.
Por esta razón, muchos cuerpos de bomberos mantienen el vehículo bajo observación incluso después de apagar las llamas visibles. También se ha implementado el uso de mantas ignífugas o contenedores de agua para evitar la reignición.
Las principales causas de incendio en cualquier tipo de vehículo incluyen:
Accidentes de tráfico
Fallos eléctricos
Mantenimiento deficiente
Sobrecarga o instalación de accesorios no autorizados
En los coches eléctricos, los incendios causados directamente por defectos en la batería son relativamente raros. En muchos casos, los incendios se deben a malas instalaciones de cargadores caseros o accesorios eléctricos no homologados.
Los fabricantes están invirtiendo millones en mejorar la seguridad de sus vehículos eléctricos. Algunas medidas incluyen:
Celdas de batería con separadores cerámicos
Sistemas de enfriamiento líquido
Inteligencia artificial para monitorear las baterías en tiempo real
Diseño modular que permite aislar rápidamente zonas dañadas
Además, la normativa europea y americana exige cumplir con estrictas pruebas de choque y seguridad eléctrica antes de que un modelo llegue al mercado.
La respuesta es clara: No más de lo que ya lo hacemos con un coche tradicional. Como todo vehículo, un coche eléctrico no está exento de riesgos, pero no representa un peligro mayor. La mayoría de los incendios virales representan casos aislados, muchas veces exagerados o malinterpretados.
Con el avance de la tecnología, la mejora de los sistemas de seguridad y una infraestructura de emergencia preparada, los incendios en coches eléctricos no deberían ser un motivo para rechazar esta forma de movilidad. Al contrario, su historial muestra que pueden ser incluso más seguros en este aspecto.
Instala cargadores homologados por profesionales.
No modifiques el sistema eléctrico del coche.
Revisa alertas de seguridad y campañas de llamadas a revisión.
Sigue las recomendaciones del fabricante en cuanto a carga y mantenimiento.
La desinformación puede frenar la innovación. Por eso, es vital separar los hechos de los mitos y apostar por una visión objetiva y basada en datos.